jueves, 19 de abril de 2018

MANOLO. Interesante lo que dice Pedro y aquí van a empezar a verse diferencias importantes entre nosotros. Intento seguir con mi análisis de fortalezas y debilidades de Podemos:
1) Su conversión en un partido político de estructura convencional tal vez era inevitable, pero ha sido -a mi juicio- demasiado rápida y demasiado rápidamente ha adquirido los 'vicios' de los partidos: hiperliderazgo, sobreexposición mediática, 'familias', etc.
2) Que su núcleo dirigente sea un grupo de profes universitarios no me parece ni bien ni mal; otra cosa discutible son sus modelos teóricos y sus países de preferencia. He visto, para mi desgracia, demasiado izquierdismo postural, en chorradas; moderneces que perjudican el proyecto o dan munición al enemigo; especialmente en ciertos concejales de Madrid que dan pena (pobre Carmena, que es lo mejor de esta historia). La Colau, que no me gusta ni ver, es otro ejemplo de dogmatismo barato: quito esta calle, porque yo determino que no merece presencia pública... Increíble. ¿Por qué no derribar ya el monumento a Colón que era un imperialista supremacista, etc.?
Seguiremos...

viernes, 17 de noviembre de 2017

El Jesús de Hans Küng

EL JESÚS JUDÍO DE AGNES HELLER


Ágnes Heller: "La resurrección de Jesús el judío", Barcelona, Herder,2007.

TODAS las informaciones n3cesarias para la 'recuperación' del Jesús judío han estado ahí, intactas desde hace 2000 años; no era necesario ni nuevos descubrimientos arqueológicos (Nag Hammadi), ni toda la crítica textual, histórica, etc. de los tres últimos siglos. bastaba acercarse a los propios textos evangélicos para darse cuenta de:
que Jesús fue un judío que predicó a los judíos y que nunca salió de aquel marco sociohistórico. Por tanto, en realidad no hay "hechos" nuevos, lo que hay es una "interpretación radicalmente nueva de un hecho que siempre ha sido conocido" (-12-). Pero no debemos entrar en una posible contradicción entre <historia> e <historia de la salvación>, puesto que ocurren en planos distintos.


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Para Heller es muy probable que tanto  el judaísmo normativizado como el cristianismo tuvieran origen en la escuela farisaica

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Es muy intersesante la referencia que AH hace al libro de Thomas Cahill, El anhelo de las colinas eternas, donde afirma que "mentras los romanos practicaron al crucifixión como una forma habvitual de ejecución, el crsito sufriente o muerto en el árbolñ de la Cruz no fue representado ni una sola vez " (24). ESte SOL DESpues será un tema para la exescultura y la pintura. 

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Muy importante también es que la iconografía cristiana está llena de represnetaciones de Cristo torturad9 por gebte de rasfos semíticas. Antes que Rembrabdt nadie se atrevió a pintar a Jesús con rasgos semitas.


Imagen relacionada


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Las peculiaridades del status de la religión entre los judíos los hace un pueblo único en sus construcciones culturales. La exclusión absoluta por razones religiosas siempre había estado ausente de los pueblos politeístas, aunque sí lo estuviera por otras cuestiones, raciales comúnmente. Pero para los judíos "el centro de la formación identitaria fue la verdad" (28). El 'otro', el enemigo no vivía para ellos como una realidad externa sin o dentro de sí mismos era el pecado. Los cristianos asimilarán plenamente esta idea de ser depositarios de la verdad. Lo mismo ocurrirá incluso dentro de los propios cristianos entre reformados y católicos, por ejemplo
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Referencia interesante a Nietzsche en relación con una obra de Harvey Cox, Las fiestas de locos. Hablando de esos movimientos de la "nueva izquierda" afirma: "Hoy a menudo ven en Jesús un tipo de figura vital nietzscheana" (49-50).

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Heller afirma -con otros autores- que Jesús no contravenía nunca, ni juzgaba la ley judía, sino que la cumplía. Lo que hacía era radicalizarla, observarla extremamente, exigiendo a los demás un radicalismo semejante (52). ¿qué significa esa radicalización de la Ley?: "Los elegidos radicalizan la ley. Y al radicalizar la Ley suspende su disposición legal: se convierte de ley jurídica en ley moral" (53). Esos preceptos de Jesús, amarás a Dios... están en Hillel.
Jesús practica una "religión escatológica" en palabras de Geza Vermes, caracterizada por tres momentos en sus enseñanzas: arrepentimiento y perdón; fe confiada en dios; y preparar el advenimiento del reino. Pero nunca dice claramente qué es el reino de Dios, y de ahí su 'misterio' Vermes). Sus enseñanzas van dirigidas directamente al individuo, por eso Vermes habla de "individualismo escatológico" (56).

SECULARIZACIÓN E ILUSTRACIÓN

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jueves, 29 de septiembre de 2016

Simios, humanos

“Esa desolación que expresan los ojos del gorila: un mamífero fúnebre. Yo desciendo de esa mirada”.
(Cioran)


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A finales del mes de abril el diputado ‘verde’ Francisco Garrido,  integrado en el Grupo Parlamentario Socialista del Congreso, presentó una proposición no de ley para acabar con la ‘esclavitud’, el maltrato, la experimentación o  exhibición con fines lucrativos de los grandes simios (chimpancés, gorilas, orangutanes, bonobos), proposición que se enmarca dentro del movimiento internacional Proyecto Gran Simio en España.
( www.proyectogransimio.org)
Cualquiera que sea nuestra opinión sobre la evolución humana, ninguna postura puede negar la íntima proximidad entre los grandes simios y nosotros. Un día bajamos de los árboles, empezamos a erguirnos, a liberar las manos, aumentamos nuestra capacidad cerebral y creamos un lenguaje complejo y todo un mundo simbólico y representativo; así  dijimos  adiós a gorilas, orangutanes y chimpancés. Sin embargo, su proximidad con el hombre, su humana mirada, el silencio con que parecen reprocharnos nuestro comportamiento mientras los empujamos a la extinción, al divertimento de turistas o a los laboratorios, levanta contra nosotros un dedo acusador: ¿qué estas haciendo con la tierra, qué con la diversidad, qué con nosotros, con los que tienes tanto en común?
Es imposible observar a los grandes primates en su sociabilidad o las formas de relación afectiva de la madre con la cría sin reconocernos allí. Pero nuestro parentesco no es una mancha de origen, sino un orgulloso pasado común en la inmanencia. No es que formen una sociedad perfecta, sin conflictos, sin dominadores, sin rivalidad; a veces nos recuerdan nuestras propias comunidades, pero sin sofisticación. No sólo el ADN que compartimos, existen muchas pautas  sociales, muchas adquisiciones culturales en común  entre hombre y simios (transmisión a los hijos, recuerdos temporales, autoconciencia,  sentido del humor o del tiempo, etc.), como vienen diciendo los etólogos.
Respetarles es respetarnos a nosotros mismos. Si creemos en la teoría de la evolución, la única científicamente demostrada, como si permanecemos en un estricto creacionismo, el animal debe ser un ser a respetar. Todos debemos estar de acuerdo en eso: el respeto a los primates superiores es un respeto a quien los puso en el mundo,  o a la fecunda capacidad plástica de la vida. A pesar de las estupideces sin número que los graciosos llevan semanas soltando, especialmente en los medios ultraderechistas que copan determinadas emisoras y periódicos, su defensa no es incompatible con ninguna otra causa: sea la de los embriones y células madre para unos o la  injusticia y falta de medicinas o alimentos para otros. Algún eclesiástico ha censurado esta iniciativa como ‘progresismo ridículo’, olvidando el respeto y amor de San Francisco por la naturaleza o el cariño de Jesús hacia las criaturas vivas, a quienes el padre celestial alimenta.
            Durante siglos el simio fue un elemento fundamental de la iconografía del arte occidental; acechando o encadenado detrás de reyes, príncipes o mendigos simbolizaba los vicios, la falta de razón, los apetitos, frente al orden (provisional) que imponía la inteligencia humana o la luz divina; pero lejos de ser cierto habría que invertir la imagen: los grandes monos no han hecho nada malo al hombre, pero han sido diezmados, sacrificados, experimentados, exhibidos… ¿Quién debe, pues,  algo a quién? ¿Por qué no reconocerles derechos que eviten su sufrimiento o su aniquilación? Devolverles jurídicamente en protección algo de la belleza que ellos han aportado a la vida. Ése es el sentido de la proposición del PSOE y del diputado Garrido.





[Publicado en La Rioja, el 10/05/06]

Camus y el cristianismo



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21/11/2006

Para J. J.  Omella


‘Sólo la noción del dios personal, creador, y por lo tanto, responsable de todas las cosas, da su sentido a la protesta humana. Se puede decir así, y sin paradoja, que la historia de la rebelión es, en el mundo occidental, inseparable de la del cristianismo’
O.C, vol III, pág. 49

‘Cristo ha venido a resolver dos problemas principales, el mal y la muerte, que son precisamente los problemas de los rebeldes’
ídem, pág 54

‘Tengo la impresión de que la fe es menos una paz que una esperanza trágica’

‘Una obra de hombre no es otra cosa que una larga marcha para volver a encontrar, por los meandros del arte, las dos o tres simples y grandes imágenes a las que se abrió el corazón por primera vez.



Con Dios o contra Dios, de los dos modos ha podido entenderse la historia de la rebelión humana. Si viene Dios a hablar de justicia a los hombres, de Reino aquí y ahora (No ha de pasar esta generación sin que veáis…), si se pone del lado de los oprimidos y denuesta a los poderosos, cómo no entender que la protesta se articule durante siglos en nombre de la verdadera Justicia, del Cristianismo. Cátaros, anabaptistas, niveladores…Hasta que los rebeldes se rebelaron contra Dios las revoluciones fueron impulsadas invocando su nombre. Hacer las revoluciones contra Dios es cosa demasiado reciente; toda revolución moderna parece expresar un cabreo contra el cristianismo, una especie de malestar porque Dios, que se había expresado tan claramente por los oprimidos y por la justicia, se había instalado cómodamente en el mundo, sin que hubieran desparecido ni oprimidos ni injusticias. Un rencor contra el cristianismo en labios de los rebeldes modernos significa: vosotros –cristianos- sois los que más motivos tenéis para estar entre nosotros y no enfrente de nosotros.

…………………………
24/11/2006 

En los evangelios, lo señalan muchos autores, pero muy claramente Arendt las tendencias antipolíticos y antiinstitucionales del mensaje cristiano son evidentes; traducido al lenguaje camusiano hay mucha ‘rebeldía’ en el seno del primer cristianismo. Una potencia rebelde que a pesar del establecimiento de la iglesia como institución dominante y de poder, no ha dejado de explotar en una o en otra época histórica. ¿Hay alguna revolución, hasta bien entrada la edad  moderna, que no apele a argumentos religiosos, y sobre todo a la fraternidad y el desprecio de los ricos y poderosos del evangelio para legitimarse? Sólo en las condiciones de la secularización el lenguaje de la rebeldía pierde su vocabulario religioso básico. ¿Pero deja por eso de penetrar y alimentar el fondo de todas las ideologías igualitarias contemporáneas? ¿No hay en el anarquismo y el socialismo contemporáneo una fuerte carga de cristianismo moral que ya no necesita apelar a Dios, pero que no ha renunciado al concepto de Reino? ¿No nos darían Camus, y Nietzsche, la razón en este punto?
La rebelión muy bien pudo volverse ahora contra Dios y tener por enemigos a sus representantes en la tierra, pero según Camus ha seguido utilizando la misma pólvora moral que el cristianismo inicial utilizó contra Roma o las clases sacerdotales de Judea.
En cualquier caso el cristianismo parece condenado de por vida a la radical ambivalencia de sus dos almas, la conservadora, eclesial, en el fondo romana y la rebelde e irreductible, en el fondo evangélica, judía, profética.


Constitución europea y cristianismo


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Creo que la nueva Constitución europea, próxima a aprobarse, sí debe hacer referencia a los orígenes cristianos de Europa. Espero que mis compañeros de izquierda me perdonen esta heterodoxia; incluso creo que algunos compartirán mi idea.
Reconozco lo minoritario de mi posición e incluso la posibilidad de estar equivocado, pero uno no puede renunciar a pensar por sí mismo.
Ahora bien, ¿qué dos posturas tienen a buen seguro muchos más partidarios que este solitario tribuno?           

Los unos

            Sin duda una parte sustantiva de los creyentes de toda Europa (católicos, protestantes, etc.) afirmarán que sin el cristianismo no es posible la idea-unidad de Europa. Cierto. Una parte sensible de estas personas y, desde luego, en nuestro ámbito católico, la inmensa mayoría de los religiosos, sus jerarquías y el Vaticano, creerán que el hacer explícita en la Constitución la palabra ‘cristianismo’restituye a Europa a su verdadera naturaleza de ‘nación’ cristiana. Una parte de estos sectores  cree lo siguiente: la Europa contemporánea, la que arranca intelectualmente con Kant, Voltaire y Rousseau, y empieza a plasmarse institucionalmente a través de las revoluciones políticas (1789-1848), ha adoptado, tímidamente primero, escandalosamente en la actualidad, valores que son en buena medida <anticristianos>: relativismo de la verdad, igualdad ante la ley de todas las confesiones, legislaciones permisivas con la contracepción, el divorcio, cultura puramente hedonista y desespiritualizada, etc., etc. Expresiones que son frecuentes en ellos como: ‘destrucción de la familia’, ‘relativismo moral’, ‘sociedad sin valores’, las escuchamos todos y a todas horas. Para tales sectores el estado laico y la sociedad actual se configuran en buena medida contra los mandamientos bíblicos. El hecho de mencionar explícitamente al cristianismo  en la Constitución europea es una restitución del verdadero sentido y la verdadera dirección que un día tomaron y nunca deberían haber abandonado las naciones cristianas de Europa.


Los otros

          Aún a  costa de simplificar mucho –que nos perdonen- la pluralidad de una buena parte del pensamiento de la izquierda europea, un sector quizá mayoritario de ella utilizará la argumentación de los partidarios del ‘sí’ dándole la vuelta, es decir, invirtiendo el valor de cada uno de los polos de esta (falsa) dicotomía: laicidad moderna – cristianismo.
            Para buena parte del mundo progresista la democracia moderna, el Estado de Derecho y  las libertades actuales son fruto de una ardua lucha, que ha costado sangre, sudor y lágrimas, por instaurar un orden secular y pluralista frente a la tiranía de las concepciones religiosas, en nuestro ámbito la cristiana, que imponía incluso a la Ciencia y a la Filosofía una visión del mundo dogmática e irracional. La Iglesia habría sido culpable durante siglos de retrasar la emancipación de la Política, la autonomía del estado, el despertar de la Ciencia y la libertad de pensamiento. Pero, además de la Iglesia, el mismo mensaje cristiano, con su devaluación de la vida terrena, la insistencia en el más allá, la predicación de la mansedumbre, etc., habría retardado la llegada de la edad de la razón, que a duras penas empezó a abrirse paso en el siglo XVIII.
            Esta tesis al defender que el estado laico es la garantía de la libertad para todos, incluso para los creyentes, que los valores de la secularización son los que han constituido la Europa del presente y constituirán la del futuro (una Europa de la integración de etnias y convivencia de religiones será inevitable), entiende que las referencias explícitas a la religión son un paso atrás; que incluso la mención del cristianismo tiene algo de violencia lingüística con otras confesiones y no es lo mejor para construir una Europa de los ciudadanos, independientemente de cuál sea su credo religioso  -si lo tiene- particular.
            Ante esta perspectiva, donde dos grupos diferenciados, partidario del ‘si’ y del ‘no’ con argumentos sólidos y respetables, no acaban de convencernos, ¿qué hacer? ¿Queda una tercera vía? Intentémoslo.
            Nuestro ‘sí’ a que aparezca la palabra <cristianismo> procede de una ‘tesis’ que no nos hemos inventado nosotros (nuestro pensamiento no es tan profundo) pero lo hemos escuchado a pensadores importantes, y hemos visto que coincidía con nuestras intuiciones. Nuestra tesis dice así: La <modernidad> es una deriva, entre otras posibles, no una ruptura, de la herencia judeocristiana. Dicho de otro modo, “occidente es cristianismo secularizado”; dicho de otro modo: la ‘secularización’ que ha construido la Europa actual no es abandono y distanciamiento radical del cristianismo.
            Europa y occidente, la modernidad,  son en buena parte racionalidad científica, tecnológica y económica. ¿Por qué –se preguntaba Max Weber- tal ‘racionalidad’ no se ha producido en ningún otro ámbito cultural del planeta? Porque sólo Europa es hija de la tradición judeo-cristiana. Yendo más allá: sólo el monoteísmo permite ‘pensar’ la naturaleza en términos de <unidad>, y sólo bajo una premisa monoteísta ha sido posible la conquista tecnológica de la naturaleza. Pero  -se dirá- también el Islam  es una civilización monoteísta, también el Islam ha conocido, e incluso ha traído a Europa en siglos oscuros, la ciencia aristotélica. ¿Por qué en el Islam no se ha dado el salto inicial a la racionalidad científica que se dio en occidente? Buena pregunta, a la que quizá haya que responder, provisionalmente, también con la idea weberiana de que la ética cristiana (protestante en este caso) ha producido las condiciones psico-sociológicas   que han hecho posible el triunfo del capitalismo, el ahorro, el éxito económico re-interpretados como señal de aceptación/ predilección divina.
            Independientemente de estos argumentos a los que otros serios se podrán oponer, algunos tenemos la convicción íntima de que el cristianismo ha sido la única religión capaz de concebir la encarnación de Dios en el hombre, que, con este gesto ha ‘divinizado’ la naturaleza humana (otros le llaman redención del pecado original) y ha vuelto sagrada la existencia terrena del hombre, el sufrimiento y el placer, el amor y la esperanza (<<El reino de los cielos está dentro de vosotros>>).
            No hay ruptura entre el cristianismo y la modernidad. Del seno de sus elegidos Jesús escogió uno para que fuera el proto-padre del saber científico, el modesto Tomás, que quiso certificar con su dedo que aquél, el resucitado, era el cristo. Aquel gesto, aquel dedo decidido que se introduce en el costado con la decisión del bisturí (en el famoso cuadro de Caravaggio) dispuesto a saber, a certificar, fundó sin saberlo la experimentación y la comprobación. También la Ciencia es hija de la ansiedad del cristiano por desentrañar los misterios de este mundo.
            Europa, nuestra Europa, le debe mucho a Grecia y a Roma, que fecundamente con el cristianismo, lenta, arduamente, gracias también a muchos hombres de Iglesia (empezando por  Tomás de Aquino), y muchas veces con la rémora de  una Iglesia que no había alcanzado aún la ‘edad del espíritu’, trabajosamente avanzó hacia la modernidad y la secularización, configurando un espacio libre pero todavía incompleto e imperfecto, falto todavía de  amor y solidaridad. Afirmar en un texto extraordinario, como va a ser la futura Constitución europea que también Europa es fruto fecundo del Cristianismo es para nosotros una verdad evidente, incrustada en el mismo corazón de la Historia.
  
   
[Publicado en La Rioja, 25 de mayo de 2004 ]

                                          

viernes, 16 de septiembre de 2016

MUERTE DE DIOS Y KENOSIS

MUERTE DE DIOS Y KENOSIS


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La lectura de Vattimo de la significación e importancia de la idea nietzscheana de la <<muerte de Dios>> es desde luego singularmente atractiva, pero tampoco está exenta de peligros si la utilizamos con optimismo desbordado y un poco irreflexivo sobre las posibilidades que abre a una renovación del cristianismo.

Si no nos equivocamos la muerte de Dios en Vatttimo significa ‘sólo’ la muerte del viejo Dios de la metafísica, un Dios denso, moralizante, escatológico, tal y como la tradición eclesial lo ha presentado en sus rasgos dominantes.

Ello al margen de muchas otras cuestiones significa:
-        La posibilidad de re-vivir una nueva forma de entender el cristianismo. La fundamentación del mismo ya no puede ser un principio dogmático sino sólo un “fundamento”: la  caritas, el amor fraterno.
-        La posibilidad de que la vivencia  de la religión sea más “auténtica” que en las épocas de imposición dogmática de la misma.
-        El realismo de aceptar, como ha hecho cierta teología que –nos guste o no –la inmensa mayoría de los seres de este mundo viven absolutamente al margen de la existencia de Dios. Piensen en ello o no la existencia actual discurre etsi deum non daretur.


Las dificultades son también muy importantes y deben ser reflexionadas:
-        Ya no tenemos entre las manos exactamente una religión sino un compromiso, un mandato evangélico, una praxis.
-        La iglesia institucional sigue existiendo después de la muerte de Dios y la sola caritas no la convence; ni un a ontología débil la puede hacer pensar que no hay un principio suprarracional y suprahumano que es la fuente de toda moral.
-        El entusiasmo teológico por la muerte de Dios puede tener referentes de optimismo como los citados, pero no puede pensar que ése es el propósito nietzscheano.