MANOLO. Interesante lo que dice Pedro y aquí van a empezar a verse diferencias importantes entre nosotros. Intento seguir con mi análisis de fortalezas y debilidades de Podemos:
1) Su conversión en un partido político de estructura convencional tal vez era inevitable, pero ha sido -a mi juicio- demasiado rápida y demasiado rápidamente ha adquirido los 'vicios' de los partidos: hiperliderazgo, sobreexposición mediática, 'familias', etc.
2) Que su núcleo dirigente sea un grupo de profes universitarios no me parece ni bien ni mal; otra cosa discutible son sus modelos teóricos y sus países de preferencia. He visto, para mi desgracia, demasiado izquierdismo postural, en chorradas; moderneces que perjudican el proyecto o dan munición al enemigo; especialmente en ciertos concejales de Madrid que dan pena (pobre Carmena, que es lo mejor de esta historia). La Colau, que no me gusta ni ver, es otro ejemplo de dogmatismo barato: quito esta calle, porque yo determino que no merece presencia pública... Increíble. ¿Por qué no derribar ya el monumento a Colón que era un imperialista supremacista, etc.?
Seguiremos...
Nicodemo en Sils-Maria
jueves, 19 de abril de 2018
viernes, 17 de noviembre de 2017
EL JESÚS JUDÍO DE AGNES HELLER

Ágnes Heller: "La resurrección de Jesús el judío", Barcelona, Herder,2007.
TODAS las informaciones n3cesarias para la 'recuperación' del Jesús judío han estado ahí, intactas desde hace 2000 años; no era necesario ni nuevos descubrimientos arqueológicos (Nag Hammadi), ni toda la crítica textual, histórica, etc. de los tres últimos siglos. bastaba acercarse a los propios textos evangélicos para darse cuenta de:
que Jesús fue un judío que predicó a los judíos y que nunca salió de aquel marco sociohistórico. Por tanto, en realidad no hay "hechos" nuevos, lo que hay es una "interpretación radicalmente nueva de un hecho que siempre ha sido conocido" (-12-). Pero no debemos entrar en una posible contradicción entre <historia> e <historia de la salvación>, puesto que ocurren en planos distintos.
*
Para Heller es muy probable que tanto el judaísmo normativizado como el cristianismo tuvieran origen en la escuela farisaica
*
Es muy intersesante la referencia que AH hace al libro de Thomas Cahill, El anhelo de las colinas eternas, donde afirma que "mentras los romanos practicaron al crucifixión como una forma habvitual de ejecución, el crsito sufriente o muerto en el árbolñ de la Cruz no fue representado ni una sola vez " (24). ESte SOL DESpues será un tema para la exescultura y la pintura.

Muy importante también es que la iconografía cristiana está llena de represnetaciones de Cristo torturad9 por gebte de rasfos semíticas. Antes que Rembrabdt nadie se atrevió a pintar a Jesús con rasgos semitas.

Las peculiaridades del status de la religión entre los judíos los hace un pueblo único en sus construcciones culturales. La exclusión absoluta por razones religiosas siempre había estado ausente de los pueblos politeístas, aunque sí lo estuviera por otras cuestiones, raciales comúnmente. Pero para los judíos "el centro de la formación identitaria fue la verdad" (28). El 'otro', el enemigo no vivía para ellos como una realidad externa sin o dentro de sí mismos era el pecado. Los cristianos asimilarán plenamente esta idea de ser depositarios de la verdad. Lo mismo ocurrirá incluso dentro de los propios cristianos entre reformados y católicos, por ejemplo
Jesús practica una "religión escatológica" en palabras de Geza Vermes, caracterizada por tres momentos en sus enseñanzas: arrepentimiento y perdón; fe confiada en dios; y preparar el advenimiento del reino. Pero nunca dice claramente qué es el reino de Dios, y de ahí su 'misterio' Vermes). Sus enseñanzas van dirigidas directamente al individuo, por eso Vermes habla de "individualismo escatológico" (56).
SECULARIZACIÓN E ILUSTRACIÓN
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Referencia interesante a Nietzsche en relación con una obra de Harvey Cox, Las fiestas de locos. Hablando de esos movimientos de la "nueva izquierda" afirma: "Hoy a menudo ven en Jesús un tipo de figura vital nietzscheana" (49-50).
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Heller afirma -con otros autores- que Jesús no contravenía nunca, ni juzgaba la ley judía, sino que la cumplía. Lo que hacía era radicalizarla, observarla extremamente, exigiendo a los demás un radicalismo semejante (52). ¿qué significa esa radicalización de la Ley?: "Los elegidos radicalizan la ley. Y al radicalizar la Ley suspende su disposición legal: se convierte de ley jurídica en ley moral" (53). Esos preceptos de Jesús, amarás a Dios... están en Hillel.Jesús practica una "religión escatológica" en palabras de Geza Vermes, caracterizada por tres momentos en sus enseñanzas: arrepentimiento y perdón; fe confiada en dios; y preparar el advenimiento del reino. Pero nunca dice claramente qué es el reino de Dios, y de ahí su 'misterio' Vermes). Sus enseñanzas van dirigidas directamente al individuo, por eso Vermes habla de "individualismo escatológico" (56).
SECULARIZACIÓN E ILUSTRACIÓN
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jueves, 29 de septiembre de 2016
Simios, humanos
“Esa
desolación que expresan los ojos del gorila: un mamífero fúnebre. Yo desciendo
de esa mirada”.
(Cioran)

A finales del mes de abril el diputado ‘verde’ Francisco Garrido, integrado en el Grupo Parlamentario
Socialista del Congreso, presentó una proposición no de ley para acabar con la
‘esclavitud’, el maltrato, la experimentación o
exhibición con fines lucrativos de los grandes simios (chimpancés,
gorilas, orangutanes, bonobos), proposición que se enmarca dentro del
movimiento internacional Proyecto Gran Simio en España.
( www.proyectogransimio.org)
Cualquiera que sea nuestra opinión sobre la evolución humana, ninguna
postura puede negar la íntima proximidad entre los grandes simios y nosotros.
Un día bajamos de los árboles, empezamos a erguirnos, a liberar las manos,
aumentamos nuestra capacidad cerebral y creamos un lenguaje complejo y todo un
mundo simbólico y representativo; así
dijimos adiós a gorilas,
orangutanes y chimpancés. Sin embargo, su proximidad con el hombre, su humana
mirada, el silencio con que parecen reprocharnos nuestro comportamiento
mientras los empujamos a la extinción, al divertimento de turistas o a los
laboratorios, levanta contra nosotros un dedo acusador: ¿qué estas haciendo con
la tierra, qué con la diversidad, qué con nosotros, con los que tienes tanto en
común?
Es imposible observar a los grandes primates en su sociabilidad o las
formas de relación afectiva de la madre con la cría sin reconocernos allí. Pero
nuestro parentesco no es una mancha de origen, sino un orgulloso pasado común
en la inmanencia. No es que formen una sociedad perfecta, sin conflictos, sin dominadores, sin rivalidad; a veces
nos recuerdan nuestras propias comunidades, pero sin sofisticación. No sólo el
ADN que compartimos, existen muchas pautas
sociales, muchas adquisiciones culturales
en común entre hombre y simios (transmisión
a los hijos, recuerdos temporales, autoconciencia, sentido del humor o del tiempo, etc.), como
vienen diciendo los etólogos.
Respetarles es respetarnos a nosotros mismos. Si creemos en la teoría
de la evolución, la única científicamente demostrada, como si permanecemos en
un estricto creacionismo, el animal debe ser un ser a respetar. Todos debemos
estar de acuerdo en eso: el respeto a los primates superiores es un respeto a
quien los puso en el mundo, o a la
fecunda capacidad plástica de la vida. A pesar de las estupideces sin número
que los graciosos llevan semanas
soltando, especialmente en los medios ultraderechistas que copan determinadas
emisoras y periódicos, su defensa no es incompatible con ninguna otra causa:
sea la de los embriones y células madre para unos o la injusticia y falta de medicinas o alimentos
para otros. Algún eclesiástico ha censurado esta iniciativa como ‘progresismo
ridículo’, olvidando el respeto y amor de San Francisco por la naturaleza o el
cariño de Jesús hacia las criaturas vivas, a
quienes el padre celestial alimenta.
Durante siglos el simio fue un
elemento fundamental de la iconografía del arte occidental; acechando o
encadenado detrás de reyes, príncipes o mendigos simbolizaba los vicios, la
falta de razón, los apetitos, frente al orden (provisional) que imponía la
inteligencia humana o la luz divina; pero lejos de ser cierto habría que
invertir la imagen: los grandes monos no han hecho nada malo al hombre, pero
han sido diezmados, sacrificados, experimentados, exhibidos… ¿Quién debe,
pues, algo a quién? ¿Por qué no
reconocerles derechos que eviten su sufrimiento o su aniquilación? Devolverles
jurídicamente en protección algo de la belleza que ellos han aportado a la
vida. Ése es el sentido de la proposición del PSOE y del diputado Garrido.
[Publicado en La
Rioja, el 10/05/06]
Camus y el cristianismo

21/11/2006
Para
J. J. Omella
‘Sólo la noción del dios personal, creador, y por
lo tanto, responsable de todas las cosas, da su sentido a la protesta humana.
Se puede decir así, y sin paradoja, que la historia de la rebelión es, en el
mundo occidental, inseparable de la del cristianismo’
O.C, vol III,
pág. 49
‘Cristo ha venido a resolver dos problemas
principales, el mal y la muerte, que son precisamente los problemas de los
rebeldes’
ídem, pág 54
‘Tengo la impresión de que la fe es menos una paz
que una esperanza trágica’
‘Una obra de hombre no es otra cosa que una larga
marcha para volver a encontrar, por los meandros del arte, las dos o tres
simples y grandes imágenes a las que se abrió el corazón por primera vez.
Con Dios o contra Dios, de los dos modos
ha podido entenderse la historia de la rebelión humana. Si viene Dios a hablar
de justicia a los hombres, de Reino aquí y ahora (No ha de pasar esta generación sin que veáis…), si se pone del lado
de los oprimidos y denuesta a los poderosos, cómo no entender que la protesta
se articule durante siglos en nombre de la verdadera Justicia, del
Cristianismo. Cátaros, anabaptistas, niveladores…Hasta que los rebeldes se
rebelaron contra Dios las revoluciones fueron impulsadas invocando su nombre.
Hacer las revoluciones contra Dios es cosa demasiado reciente; toda revolución
moderna parece expresar un cabreo contra el cristianismo, una especie de
malestar porque Dios, que se había expresado tan claramente por los oprimidos y
por la justicia, se había instalado cómodamente en el mundo, sin que hubieran
desparecido ni oprimidos ni injusticias. Un rencor contra el cristianismo en
labios de los rebeldes modernos significa: vosotros –cristianos- sois los que
más motivos tenéis para estar entre nosotros y no enfrente de nosotros.
…………………………
24/11/2006
En los evangelios, lo señalan muchos
autores, pero muy claramente Arendt las tendencias antipolíticos y
antiinstitucionales del mensaje cristiano son evidentes; traducido al lenguaje camusiano hay mucha ‘rebeldía’ en el
seno del primer cristianismo. Una potencia rebelde que a pesar del
establecimiento de la iglesia como institución dominante y de poder, no ha
dejado de explotar en una o en otra época histórica. ¿Hay alguna revolución,
hasta bien entrada la edad moderna, que
no apele a argumentos religiosos, y
sobre todo a la fraternidad y el desprecio de los ricos y poderosos del
evangelio para legitimarse? Sólo en las condiciones de la secularización el
lenguaje de la rebeldía pierde su vocabulario religioso básico. ¿Pero deja por
eso de penetrar y alimentar el fondo de todas las ideologías igualitarias
contemporáneas? ¿No hay en el anarquismo y el socialismo contemporáneo una fuerte
carga de cristianismo moral que ya no necesita apelar a Dios, pero que no ha
renunciado al concepto de Reino? ¿No nos darían Camus, y Nietzsche, la razón en
este punto?
La rebelión muy bien pudo volverse
ahora contra Dios y tener por enemigos a sus representantes en la tierra, pero
según Camus ha seguido utilizando la misma pólvora moral que el cristianismo
inicial utilizó contra Roma o las clases sacerdotales de Judea.
En cualquier caso el cristianismo
parece condenado de por vida a la radical ambivalencia de sus dos almas, la
conservadora, eclesial, en el fondo romana
y la rebelde e irreductible, en el fondo evangélica, judía, profética.
Constitución europea y cristianismo
Creo que la nueva
Constitución europea, próxima a aprobarse, sí debe hacer referencia a los
orígenes cristianos de Europa. Espero que mis compañeros de izquierda me
perdonen esta heterodoxia; incluso creo que algunos compartirán mi idea.
Reconozco lo minoritario de mi posición e
incluso la posibilidad de estar equivocado, pero uno no puede renunciar a
pensar por sí mismo.
Ahora bien, ¿qué dos posturas tienen a buen
seguro muchos más partidarios que este solitario tribuno?
Los unos
Sin duda una parte sustantiva de los
creyentes de toda Europa (católicos, protestantes, etc.) afirmarán que sin el
cristianismo no es posible la idea-unidad de Europa. Cierto. Una parte sensible
de estas personas y, desde luego, en nuestro ámbito católico, la inmensa
mayoría de los religiosos, sus jerarquías y el Vaticano, creerán que el hacer
explícita en la Constitución la palabra ‘cristianismo’restituye a Europa a su
verdadera naturaleza de ‘nación’ cristiana. Una parte de estos sectores cree lo siguiente: la Europa contemporánea,
la que arranca intelectualmente con Kant, Voltaire y Rousseau, y empieza a
plasmarse institucionalmente a través de las revoluciones políticas
(1789-1848), ha adoptado, tímidamente primero, escandalosamente en la
actualidad, valores que son en buena medida <anticristianos>:
relativismo de la verdad, igualdad ante la ley de todas las confesiones,
legislaciones permisivas con la contracepción, el divorcio, cultura puramente
hedonista y desespiritualizada, etc., etc. Expresiones que son frecuentes en
ellos como: ‘destrucción de la familia’, ‘relativismo moral’, ‘sociedad sin
valores’, las escuchamos todos y a todas horas. Para tales sectores el
estado laico y la sociedad actual se configuran en buena medida contra
los mandamientos bíblicos. El hecho de mencionar explícitamente al
cristianismo en la Constitución europea
es una restitución del verdadero sentido y la verdadera dirección que un día
tomaron y nunca deberían haber abandonado las naciones cristianas de Europa.
Los otros
Aún
a costa de
simplificar mucho –que nos perdonen- la pluralidad de una buena parte del
pensamiento de la izquierda europea, un sector quizá mayoritario de ella
utilizará la argumentación de los partidarios del ‘sí’ dándole la vuelta, es
decir, invirtiendo el valor de cada uno de los polos de esta (falsa) dicotomía:
laicidad moderna – cristianismo.
Para buena parte del mundo
progresista la democracia moderna, el Estado de Derecho y las libertades actuales son fruto de una
ardua lucha, que ha costado sangre, sudor y lágrimas, por instaurar un orden
secular y pluralista frente a la tiranía de las concepciones religiosas, en
nuestro ámbito la cristiana, que imponía incluso a la Ciencia y a la Filosofía
una visión del mundo dogmática e irracional. La Iglesia habría sido culpable
durante siglos de retrasar la emancipación de la Política, la autonomía del
estado, el despertar de la Ciencia y la libertad de pensamiento. Pero, además
de la Iglesia, el mismo mensaje cristiano, con su devaluación de la vida
terrena, la insistencia en el más allá, la predicación de la mansedumbre, etc.,
habría retardado la llegada de la edad de la razón, que a duras penas
empezó a abrirse paso en el siglo XVIII.
Esta tesis al defender que el estado
laico es la garantía de la libertad para todos, incluso para los creyentes, que
los valores de la secularización son los que han constituido la Europa del
presente y constituirán la del futuro (una Europa de la integración de etnias y
convivencia de religiones será inevitable), entiende que las referencias
explícitas a la religión son un paso atrás; que incluso la mención del
cristianismo tiene algo de violencia lingüística con otras confesiones y no es
lo mejor para construir una Europa de los ciudadanos, independientemente de
cuál sea su credo religioso -si lo
tiene- particular.
Ante esta perspectiva, donde dos
grupos diferenciados, partidario del ‘si’ y del ‘no’ con argumentos sólidos y
respetables, no acaban de convencernos, ¿qué hacer? ¿Queda una tercera vía? Intentémoslo.
Nuestro ‘sí’ a que aparezca la
palabra <cristianismo> procede de una ‘tesis’ que no nos hemos inventado
nosotros (nuestro pensamiento no es tan profundo) pero lo hemos escuchado a
pensadores importantes, y hemos visto que coincidía con nuestras intuiciones.
Nuestra tesis dice así: La <modernidad> es una deriva, entre otras posibles,
no una ruptura, de la herencia judeocristiana. Dicho de otro modo, “occidente
es cristianismo secularizado”; dicho de otro modo: la ‘secularización’ que ha
construido la Europa actual no es abandono y distanciamiento radical del
cristianismo.
Europa y occidente, la modernidad, son en buena parte racionalidad científica,
tecnológica y económica. ¿Por qué –se preguntaba Max Weber- tal ‘racionalidad’
no se ha producido en ningún otro ámbito cultural del planeta? Porque sólo
Europa es hija de la tradición judeo-cristiana. Yendo más allá: sólo el monoteísmo
permite ‘pensar’ la naturaleza en términos de <unidad>, y sólo bajo una
premisa monoteísta ha sido posible la conquista tecnológica de la naturaleza.
Pero -se dirá- también el Islam es una civilización monoteísta, también el
Islam ha conocido, e incluso ha traído a Europa en siglos oscuros, la ciencia
aristotélica. ¿Por qué en el Islam no se ha dado el salto inicial a la
racionalidad científica que se dio en occidente? Buena pregunta, a la que quizá
haya que responder, provisionalmente, también con la idea weberiana de que la
ética cristiana (protestante en este caso) ha producido las condiciones
psico-sociológicas que han hecho
posible el triunfo del capitalismo, el ahorro, el éxito económico
re-interpretados como señal de aceptación/ predilección divina.
Independientemente de estos
argumentos a los que otros serios se podrán oponer, algunos tenemos la
convicción íntima de que el cristianismo ha sido la única religión capaz de
concebir la encarnación de Dios en el hombre, que, con este gesto ha
‘divinizado’ la naturaleza humana (otros le llaman redención del pecado
original) y ha vuelto sagrada la existencia terrena del hombre, el
sufrimiento y el placer, el amor y la esperanza (<<El reino de los cielos
está dentro de vosotros>>).
No hay ruptura entre el cristianismo
y la modernidad. Del seno de sus elegidos Jesús escogió uno para que fuera el
proto-padre del saber científico, el modesto Tomás, que quiso certificar con su
dedo que aquél, el resucitado, era el cristo. Aquel gesto, aquel dedo decidido
que se introduce en el costado con la decisión del bisturí (en el famoso cuadro
de Caravaggio) dispuesto a saber, a certificar, fundó sin saberlo la
experimentación y la comprobación. También la Ciencia es hija de la ansiedad
del cristiano por desentrañar los misterios de este mundo.
Europa, nuestra Europa, le debe
mucho a Grecia y a Roma, que fecundamente con el cristianismo, lenta,
arduamente, gracias también a muchos hombres de Iglesia (empezando
por Tomás de Aquino), y muchas veces con
la rémora de una Iglesia que no había
alcanzado aún la ‘edad del espíritu’, trabajosamente avanzó hacia la modernidad
y la secularización, configurando un espacio libre pero todavía incompleto e
imperfecto, falto todavía de amor y
solidaridad. Afirmar en un texto extraordinario, como va a ser la futura
Constitución europea que también Europa es fruto fecundo del Cristianismo es
para nosotros una verdad evidente, incrustada en el mismo corazón de la
Historia.
[Publicado en La Rioja, 25 de mayo de 2004 ]
viernes, 16 de septiembre de 2016
MUERTE DE DIOS Y KENOSIS
MUERTE DE
DIOS Y KENOSIS

La
lectura de Vattimo de la significación e importancia de la idea nietzscheana de
la <<muerte de Dios>> es desde luego singularmente atractiva, pero
tampoco está exenta de peligros si la utilizamos con optimismo desbordado y un
poco irreflexivo sobre las posibilidades que abre a una renovación del
cristianismo.
Si no nos
equivocamos la muerte de Dios en Vatttimo significa ‘sólo’ la muerte del viejo
Dios de la metafísica, un Dios denso, moralizante, escatológico, tal y como la
tradición eclesial lo ha presentado en sus rasgos dominantes.
Ello al
margen de muchas otras cuestiones significa:
-
La posibilidad de
re-vivir una nueva forma de entender el cristianismo. La fundamentación del mismo
ya no puede ser un principio dogmático sino sólo un “fundamento”: la caritas,
el amor fraterno.
-
La posibilidad de que
la vivencia de la religión sea más
“auténtica” que en las épocas de imposición dogmática de la misma.
-
El realismo de aceptar,
como ha hecho cierta teología que –nos guste o no –la inmensa mayoría de los
seres de este mundo viven absolutamente al margen de la existencia de Dios.
Piensen en ello o no la existencia actual discurre etsi deum non daretur.
Las
dificultades son también muy importantes y deben ser reflexionadas:
-
Ya no tenemos entre las
manos exactamente una religión sino un compromiso, un mandato evangélico, una
praxis.
-
La iglesia
institucional sigue existiendo después de la muerte de Dios y la sola caritas
no la convence; ni un a ontología débil la puede hacer pensar que no hay un
principio suprarracional y suprahumano que es la fuente de toda moral.
-
El entusiasmo teológico
por la muerte de Dios puede tener referentes de optimismo como los citados,
pero no puede pensar que ése es el propósito nietzscheano.
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